Hábitos de vida saludable

Este indicador evalúa la influencia de los establecimientos en los hábitos de vida saludable de sus estudiantes, considerando la actitudes de los estudiantes y sus percepciones en torno a las acciones que desarrolla el establecimiento.

“Los hábitos de vida saludable son actitudes y patrones de conducta relacionados con la salud, que inciden positivamente en el bienestar físico, mental y social de la persona que los adquiere” (Ministerio de Educación, 2014, p.48), previniendo de esta manera la adquisición de conductas de riesgo para la salud. La formación de estos hábitos comienza desde temprana edad, y debido al tiempo que pasan los estudiantes en los establecimientos, es que la escuela toma un rol fundamental en su adquisición y consolidación.

Para su evaluación, el indicador de vida saludable se divide en tres dimensiones:

  • Hábitos alimenticios: evalúa las actitudes y conductas de los estudiantes, que se relacionan con sus hábitos alimenticios, y sus percepciones sobre el grado de promoción de estas temáticas en el establecimiento. Esta dimensión también contempla los alimentos que se ofrecen en el quiosco y el tipo de colaciones que consumen los estudiantes.
  • Hábitos de vida activa: considera las actitudes y conductas de los estudiantes y las percepciones sobre el grado de incentivo para la realización de actividad física en el establecimiento. De esta manera “contempla, por ejemplo, si el establecimiento organiza o promueve actividades que incluyen actividad física, y si los estudiantes hacen algún tipo de práctica física con frecuencia, entre otros” (Agencia de Calidad de la Educación, s.f.).
  • Hábitos de autocuidado: incluye las actitudes y conductas de los estudiantes sobre la sexualidad, consumo de drogas, alcohol y tabaco, como también, las percepciones sobre la manera en que el establecimiento realiza acciones de prevención y promueve conductas de autocuidado.

Importancia del trabajo del indicador con la educación medioambiental

Uno de los objetivos de la educación ambiental corresponde al desarrollo de aptitudes, que permitan tomar buenas decisiones a favor del medioambiente, como también resolver las diversas problemáticas ambientales que puedan identificar en su entorno (MMA, 2018). Ahora bien, el desarrollo de hábitos de vida saludable, también implica fomentar aptitudes para tomar buenas decisiones y el desarrollo de conductas de autocuidado. Ambos contenidos pueden vincularse, comprendiendo la relación que tenemos los seres humanos con el medio, y cómo el cuidado personal puede extenderse hacia el cuidado de lo que nos rodea, también se puede abordar reflexionando sobre impacto del medio en nuestro cuerpo, por ejemplo, al hablar de la contaminación del aire y su impacto al realizar actividad física, los alimentos saludables y las maneras para cultivarlos, entre otros.

¿Qué hacen los establecimientos para promover los hábitos de vida saludable en concordancia con la educación ambiental?

Algunas de las acciones que realizan los establecimientos para el desarrollo de hábitos de vida saludable por medio del trabajo de educación ambiental, son por ejemplo, ofrecer diversas instancias para la realización de actividad física, organizando caminatas al aire libre, cicletadas, corridas, entre otras jornadas (MINEDUC, 2014). También, la implementación de espacios de agricultura urbana, como huertos, invernaderos, entre otros, favoreciendo la oferta de alimentos saludables para los estudiantes.

Referencias: