Hace unas semanas me tocó asistir a un “tecito” con los vecinos de Villa las Rosas en Iquique, y los recicladores de base del Punto Limpio Las Rosas de este mismo sector. La idea de este encuentro -que organizamos con el equipo de territorio de Kyklos y Collahuasi, empresa que dirige el programa Cuidemos Tarapacá, del cuál forma parte esta iniciativa- era conversar sobre reciclaje y las distintas problemáticas que afectan a Iquique en la gestión de residuos, además de establecer un vínculo entre la comunidad y los recicladores de base, que les permitiera conocerse y relacionarse de una forma más cercana.

La reunión partió con una muestra de materiales reciclables, donde los recolectores enseñaron a los vecinos los distintos tipos de residuos que se reciben en este centro -latas, plásticos, papeles y cartones- y su correcta disposición, además de ideas de reutilización. Acá los vecinos, la mayoría de ellos adultos mayores, participaron activamente de la charla, haciendo preguntas sobre la simbología de los distintos tipos de plásticos, y cómo diferenciarlos.

Pero más allá de los “tips” de reciclaje, pudimos conversar y aprender de esta comunidad. Nos encontramos con casos admirables como la señora Mercedes de más de 80 años, y su hija, que llevan décadas reciclando, que nos entregaron muchas ideas de cómo reducir el consumo de plásticos en la casa, y se llevaron, por iniciativa propia, la tarea de motivar a sus vecinos a participar en este tipo de instancias.

Una de las conclusiones más importantes que me llevé de este encuentro, es que los vecinos pudieron escuchar de “primera fuente” a través de los mismos recicladores, cómo los materiales que se generan en una casa se les puede entregar una nueva vida, a través de la reutilización, la reducción y el reciclaje, y pudieron ampliar la mirada respecto a la labor de los mismos recolectores. Para los vecinos de Las Rosas, los recicladores de base dejaron de ser solo quienes “reciben” el material en el punto limpio, pudieron relevar su trabajo, y comprender el rol clave que ejercen en la gestión de los residuos y en el cuidado ambiental del país.

Lo valioso de este tipo de encuentros es poder comprender el papel que jugamos cada uno en la generación de residuos, entendiendo que son parte de nuestra vida cotidiana. De esta forma, un punto limpio puede convertirse en algo mucho clave en la vida diaria de un barrio, pasando de un lugar con contenedores de reciclaje, para transformarse en un punto de encuentro entre la comunidad, donde podamos descubrir juntos la riqueza que hay detrás de la mal llamada “basura” y como nos hacemos cargo de esta.

Camila Beckdorf
Coordinadora de comunicaciones territoriales

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