Una de las leyes físicas que rigen a nuestro mundo dice lo siguiente: toda acción requiere de energía. Pero para generar la energía que la mayoría de nuestros procesos modernos necesitan, lamentablemente, llevamos muchos siglos dependiendo de los combustibles fósiles, y estos combustibles son los que liberan los famosos Gases de Efecto Invernadero (o GEI).

Cada vez que viajamos en auto, cargamos el celular u ocupamos una lavadora, entre otros miles de rutinas, dejamos atrás una estela de estos gases, que se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta. El más común de ellos es el CO2, o dióxido de carbono; por eso a la suma de todos los GEI que generan nuestras acciones, le llamamos “huella de carbono”.

Medir y conocer nuestra huella de carbono es el primer gran paso para generar conciencia de cuánto impactamos a nuestro planeta en nuestras labores diarias, y nos permite tomar medidas necesarias que nos ayudan a ser más eficientes, ahorrar recursos y contaminar lo menos posible. Cada persona puede hacerse responsable de sus propias acciones, pero cuando las organizaciones deciden hacerse parte de este proceso, la reducción de impactos es aún mayor. Con ese espíritu, desde Kyklos hemos decidido calcular y minimizar nuestras emisiones de carbono.

“La temperatura del planeta está aumentando, y la acción más eficaz que podemos hacer para frenar esto es disminuir nuestra huella de carbono” explica Tatiana Lamatta, coordinadora de proyectos de Kyklos e impulsora del programa de medición y reducción de nuestra huella de carbono. “Medirla es un primer paso, pero es imperativo que avancemos hacia la carbono neutralidad, e incluso que compensemos más de lo que generamos” agrega.

Como empresa B de cultura ambiental, nos hemos comprometido con la reducción de nuestra huella de carbono, y nos sumamos a la alianza Net Zero 2030, con el objetivo de alcanzar la carbono neutralidad dentro de esta década.

¿Cómo medimos nuestra huella de carbono?

Calcular la huella de carbono requiere de un proceso minucioso y exhaustivo, donde se analicen todos los proyectos que desarrollamos. Para eso seguimos cinco principios esenciales: Pertinencia, para poder determinar las emisiones de las que nos podemos hacer responsables; Integridad, para poder comunicar datos honestos; Coherencia, para que nuestras acciones estén alineadas con nuestro propósito; Exactitud, para reportar hasta el más mínimo detalle; y Transparencia, para llevar operaciones de cara a nuestros clientes y colaboradores.

Siguiendo estos principios, tomamos acción para iniciar la medición de nuestra huella de carbono.

Primero debemos definir las emisiones por las que la empresa puede hacerse responsable. En nuestro caso, consideraremos todas las emisiones de GEI en las instalaciones donde Kyklos y el Centro Inclusivo de Reciclaje tienen control operacional.

Una vez que están establecidos los límites organizacionales, generamos mapas de flujo que nos permiten entender el funcionamiento operacional de los proyectos de Kyklos, detectando instancias de consumo y emisión de gases.

Con esta comprensión de los proyectos y su impacto, desarrollamos un inventario de emisiones, una lista de todas nuestras acciones que generan GEI.

Cada elemento en esta lista tiene un factor de cálculo que nos permite saber cuanto CO2 libera, y se expresa como dióxido de carbono equivalente (CO2eq.) A pesar de que nuestros procesos generen otros tipos de gases, el cálculo se expresa en CO2 ya que es el GEI más común en la atmosfera.

¡Te invitamos a aprender más de este proceso! Si te interesa que tu organización también mida su huella de carbono, puedes escribirnos a contacto@kyklos.cl