Comprar alimentos cultivados localmente en el mercado de agricultores o en el supermercado local, es una buena manera de minimizar el impacto ambiental. Pero, además, cultivar tus propios alimentos te permite dar un paso más. Una manera fácil de pensar en porqué cultivar tus propios alimentos y cómo reduces tu huella de carbono beneficiando al planeta, es imaginando la producción y la distribución de alimentos en términos de un recipiente vacío.

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