Cuando hablamos de sostenibilidad nos referimos a que algo, en este caso una organización, se sostiene de forma estable y segura sobre tres pilares: el económico, el social y el ambiental. Esto permite la productividad en el transcurso del tiempo. De acuerdo a ello podemos decir que el 2020, pese a todas las dificultades que trajo, fue una prueba de sostenibilidad, y nos atrevemos a afirmar que la cumplimos.

El año pasado fue complicado en todo sentido. La pandemia afectó a nuestro equipo de trabajo, a las comunidades con las que teníamos contacto, y al modelo con el que operábamos. Sin embargo, la creatividad y el poder de adaptación hicieron que nos “sostuviéramos” con éxito.

Hasta el 2019, alrededor del 50% de lo que hacíamos en Kyklos era presencial. Y gran parte estaba orientado al servicio de cultura ambiental en colegios. Veníamos buscando nuevos caminos y mayor impacto. Y hoy, podemos decir que la pandemia nos obligó a encontrar esas respuestas más rápido de lo que pensábamos. También nos impulsó a transformar nuestro trabajo a un formato digital, a diversificar y a crear nuevos servicios, a ampliar el rango de acción con más empresas y distintas organizaciones, y a confiar en nuestras comunidades.

Durante el 2020 se descargaron alrededor de 5 mil actividades ambientales educativas. Asimismo, con la campaña Chile sin Basura 2040 conseguimos que 155 mil personas se unieran a nuestra causa a través de redes sociales y que 150 empresas, 8 municipios y 200 colegios, se adhirieran con compromisos concretos para cumplir la meta de reducir, reutilizar y reciclar el 100% de los residuos de Chile al año 2040. Por otra parte, con el Interescolar Ambiental, consolidamos una red compuesta por más de 900 colegios distribuidos a lo largo del país. A través de esta ya se han realizado más de 11 mil acciones ambientales, y las hicieron no solo estudiantes, sino también sus familias y profesores. Además, con el Centro Inclusivo de Reciclaje, definimos 300 puntos de retiro de residuos y nos comprometimos con 32 clientes. Y así, los números no dejaron de sorprendernos y de sonreirnos.

Comenzamos a desarrollar proyectos de marketing con propósito para empresas, y fortalecimos el servicio de inclusión laboral y el de minimización de residuos. También ampliamos el trabajo de desarrollo y vinculación territorial. Tuvimos que arriesgarnos a probar nuevas maneras, y aprendimos que traspasar capacidades y también responsabilidades ambientales y sociales a nuestras contrapartes, es importante y efectivo. Si antes realizábamos siete actividades en una escuela o en una empresa en una semana, hoy podemos abarcar cincuenta en los mismos días.

Lograr todo esto fue desafiante. Pero el poder de adaptación, el compromiso de nuestro equipo con la visión de Kyklos, el perderle el miedo a equivocarse y la creatividad orientada hacia nuevas fórmulas, fueron claves. Pudimos confirmar la importancia del impacto social y corroborar que el impacto ambiental conseguido nos ha permitido establecer bases más sólidas en términos de rentabilidad.

Para cerrar el 2020 y continuar este 2021, queremos hacerlo desde el agradecimiento más profundo hacia nuestros clientes, a las comunidades y a la familia interna de Kyklos, que se mantuvo al pie del cañón a la hora de enfrentar todas las dificultades. Logramos adaptarnos con creatividad y acercarnos a la misión que nos mueve a diario, a la meta de conseguir una vida en armonía con nuestro entorno.

Javier Peró:
Gerente General, Kyklos