El martes 21 de septiembre el Ministerio del Medio Ambiente publicó una lista de los productos que califican como envase en la Ley REP. La propuesta de resolución identifica los productos que constituyen envases y embalajes, además de establecer si un residuo es domiciliario o industrial para 455 tipos de productos de 18 categorías. La diferenciación es clave ya que según su tipo tienen distintas metas de valorización  y sistemas de gestión.

Prácticamente todo lo que se consume a nivel masivo viene envasado o envuelto en una caja, plástico o material protector y todo eso junto genera más de 2 millones de toneladas de residuos cada año, según País Circular. Es de este volumen de materiales de lo que busca hacerse cargo el decreto que fija las metas de reciclaje de envases y embalajes que entrará en vigencia en septiembre de 2023.

Para entender mejor la importancia de este catálogo conversamos con nuestro experto Reynaldo Herrera, quien ha estado a cargo de las asesorías Kyklos a empresas que buscan clarificar sus metas de reciclaje. “El desafío junto a ellas ha sido catastrar sus productos prioritarios y asesorarlos en el proceso de valorización de los residuos para el posterior cumplimiento de metas; de esta manera se pueden tomar medidas costo efectivas para cumplir con las declaraciones sin sobredimensionar el trabajo”, explica Reynaldo. 

¿Por qué este catálogo es clave para que las empresas puedan visualizar sus metas?

Primero para distinguir entre domiciliarios y no domiciliarios y entender qué metas tienen que cumplir. Les permite saber si los envases que manejan son primarios, secundarios o terciarios. En este catálogo hay que fijarse en lo que no es envase, por ejemplo, la bombilla o botella que se venden solas no son envases. Y, en alimentos, el juguete que viene adosado tampoco es envase. En el fondo, si tiene contenido o no tiene contenido determina lo que es envase. Y lo que debería pasar en el mercado es que los productos que vengan sin envase o que se pueden rellenar van a ser más baratos, porque el productor va a tener que financiar la correcta gestión de los envases y embalajes después que los usen. Entonces esto incentiva la reutilización de los materiales de embalaje dentro de la industria pre-consumo.

¿Cómo podemos facilitar que ciudadanía y empresas entiendan las zonas grises en esta legislación tan compleja?

Esto es súper difícil, porque ni siquiera quienes están encima de la ley tienen todo claro. Pero la definición va avanzando a medida que se va implementando. Por ahora lo clave es comunicar el espíritu de la ley y la forma en que opera, el concepto de que el productor se hace cargo de financiar los sistemas de gestión. Así se va produciendo el cambio cultural. Es importante recalcar que con estas normativas el Estado dispone la información, pero no tiene obligación de educar; informarse es deber ciudadano. Pero, en este caso, los SIG – sistemas de gestión- también tienen el deber de la sensibilización y hay un presupuesto destinado para eso. En este momento ya hay sistemas de gestión en tramitación y empezarán operar en septiembre de 2022 y ahí deberíamos ver más desarrollo en ese aspecto.

¿Por qué es tan importante diferenciar entre residuos domiciliarios e industriales, en qué difieren las metas y los sistemas de gestión?

Las metas difieren mucho, entendiendo que lo no domiciliario, es decir, lo industrial es más fácil de recolectar porque se produce en un sólo lugar (centro de distribución o tienda). Entonces las metas son muchísimo más altas para no domiciliar (4 veces más altas en metal y plástico y 10 veces más, en cartón ). Por ahora no hay que preocuparse tanto de cumplir las metas sino de saber bien cuánto se está poniendo en el mercado. 

¿Qué mecanismos pueden seguir las empresas para hacer el levantamiento de envases y embalajes que pusieron en el mercado?

La forma más fácil es asociar lo que ponen en el mercado con el envase y ver qué envase usan para vender su productos, estudiar el ciclo de vida del producto desde que entra a Chile. Entre las cosas que hacemos cuando acompañamos a empresas, por ejemplo, es ver los permisos que tienen que tener implementados en los portales Ventanilla única y RETC. En el fondo hay que hacer un estado de las artes que defina en qué está la empresa en términos de generación y recuperación de residuos, comprendiendo en qué parte del proceso productivo se generan y cómo se pueden recuperar.

Actualmente el documento se encuentra en consulta pública para la presentación de observaciones por parte de la industria y de la ciudadanía. Puedes descargar la propuesta de resolución en el siguiente link .