Por José Miguel Jaque para Qué Pasa.

La iniciativa de ciencia ciudadana está impartiendo talleres a profesionales de diez países del Pacífico para expandir su metodología y aportar en el conocimiento de la basura que llega al océano y en la solución de este problema.

Para 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos. De todas formas y tamaños, este material se descompone muy lentamente en el medio marino, pudiendo demorar más de 400 años.

Un factor clave para abordar este problema es reconocer qué tipo de basura llega al océano y cuáles son sus fuentes de origen, con el fin de que se puedan desarrollar acciones concretas para reducir los desechos plásticos del mar. Sin embargo, muchos países del Pacífico no cuentan con información científica respecto del tema. Eso los deja, de alguna manera, con las manos atadas.

La iniciativa de ciencia ciudadana Científicos de la Basura quiere ser parte de la solución. Este programa fue creado hace 12 años por Martin Thiel, profesor de biología marina de la U. Católica del Norte, y está integrado por investigadores, profesores y escolares que aplican el método científico para estudiar el problema de la basura en el mar. Hoy está en la tarea de expandir sus experiencias a través de su Red Latinoamericana (ReCiBa Pacífico), para poder capacitar sobre metodologías de investigación científica de la basura marina, a docentes, miembros de ONG y funcionarios de los ministerios de medioambiente de cada país anfitrión de los talleres.

MUESTREO EN EL RÍO LLUTA, ARICA. FOTO: SUSANA RUIZ

Desde el 23 de abril, los profesionales de Científicos de la Basura están dictando talleres de capacitación para profesores y profesionales de medioambiente desde México a Perú.

El primer taller se realizó en Costa Rica –entre el 23 al 26 de abril- en el que participaron docentes y otros profesionales de México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y del país anfitrión. El siguiente será los primeros días de mayo en Ecuador y asistirán profesores de Panamá, Colombia, Perú y del país sede. Daniela Honorato, ex coordinadora y actual asesora de Científicos de la Basura, fue una de las expositoras en Costa Rica. “Fue una experiencia tremenda. Se generó un vínculo y un compromiso de colaboración muy relevantes”, explica sobre este taller, y destaca la dedicación de los participantes. “Mostraron mucho interés y se fueron con grandes aprendizajes a sus países para comenzar a investigar este desafío de la basura marina en sus localidades. Fue un gran primer paso para generar información para que así, luego en conjunto, podamos proponer las soluciones más apropiadas a la realidad de cada país”, dice.

La capacitación abarca tres aspectos. Primero, se expondrá la metodología del trabajo que se realiza en las playas: los escolares establecen cuadrados de tres por tres metros y recogen todos los desechos a la vista. Luego los clasifican por su composición: plástico, metal, papel, vidrio, etc., y completan planillas con los datos del muestreo.

Segundo, cómo aplicar encuestas de percepción para saber cómo los habitantes de esos países perciben el problema de la basura, qué saben sobre ella y cuál su disposición a colaborar en las soluciones. “El aspecto social de este tema es muy relevante para ver hacían dónde apuntar las soluciones”, explica Daniela Honorato.

Lo tercero es una novedad para el trabajo de los científicos: indagar sobre las interacciones bióticas, es decir, observar cómo la basura está interactuando o no con animales y algas.  “Sabemos que hay muchos organismos que interactúan con la basura, pero eso no se ha investigado de forma sistemática. Por primera vez vamos a hacer esta investigación con los escolares y les vamos a enseñar a los profesores cómo funciona esta investigación. Ya tenemos las guías de trabajo”, explica Thiel.

PARTE DEL TRABAJO EN TERRENO REALIZADO EN EL TALLER EN COSTA RICA.

Honorato lo explica con un ejemplo: “Si una basura tiene muchos organismos que están interactuando con ella significa que tiene fuentes lejanas, porque ha pasado tanto tiempo en el mar que estos organismos han podido adherirse y crecer ahí”, dice la investigadora, y agrega: “Saber de dónde viene la basura es fundamental para poder generar soluciones”.

Luego de estos talleres, los profesores regresarán a sus países para capacitar a los alumnos, de manera de que puedan aplicar estas investigaciones en sus respectivos lugares. Luego, en enero de 2020, se realizará un encuentro de todos ellos en Coquimbo para evaluar los resultados obtenidos.

Estos talleres se realizan con el apoyo y financiamiento de Fondo Chile, iniciativa conjunta del Gobierno de Chile —a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y la AGCID— y el PNUD.